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miércoles 11 octubre, 2017

Facilitador judicial, un nuevo camino de la justicia

Autor: Lcdo. Carlos Sánchez

“Los facilitadores judiciales son una herramienta del Organismo Judicial que fortalece el derecho humano a acceder a la justicia, es tener presencia en todas las comunidades brindando la posibilidad de ser escuchados en sus propios idiomas”

Mgtr. Delia Dávila, CSJ

El jurista romano de origen fenicio Ulpiano, solía definir la justicia como la voluntad de dar a cada quien lo que le corresponde. Definió como preceptos del derecho: vivir honestamente, no hacer daño a los demás y dar a cada quien lo suyo. Palabras tan sencillas de mencionar, pero que a diario nos revelan la fragilidad de la convivencia humana. En la actualidad solemos definirnos como la cúspide de la evolución, sin embargo, cada día convivimos y sucumbimos ante las diferentes clases de conflictos: sociales, culturales, personales, entre otros. Todo esto pese a las enseñanzas y el camino a seguir para solucionar los males que hoy nos aquejan.

Aún estamos en la lucha por alcanzar los ideales y principios constitucionales que procuren el bien común, la sana convivencia y la paz social. En el 2010 se firmó un acuerdo entre la Corte Suprema de Justicia y la Secretaría General de la Organización de los Estados Americanos -OEA-, como parte de una estrategia de fortalecimiento del acceso a la justicia para la población en condición de vulnerabilidad.

Desde la firma de ese acuerdo se han venido seleccionando democráticamente en las comunidades de toda la República, personas facilitadoras judiciales, líderes comunitarios dispuestos a luchar por lo que ya Platón anticipaba en su monumental obra la República“alcanzar lo justo”. Con tan solo saber leer y escribir, un corazón inflamado en amor por su comunidad y el firme propósito de creer en que es posible un cambio, estos hombres y mujeres han transformado la manera en como percibimos la administración de justicia ya que con el diálogo, la paciencia y la solidaridad social, han logrado llevar a los lugares más distantes del país, el loable ideal de la justicia.

Es en este contexto la Universidad Rafael Landívar, decidió sumarse a los esfuerzos del Organismo Judicial y de la OEA para instaurar un servicio que permitiera humanizar el derecho, exaltar la dignidad humana y mejorar el acceso a la justicia.

Con la instauración del servicio, se crea una alianza entre las instituciones mencionadas para que alumnos de la facultad de derecho asumieran la tarea de ir a las casas de los facilitadores judiciales para compartir con ellos lo que por años han aprendido en las aulas universitarias. Se seleccionaron los municipios de San José Pinula, Fraijanes, Amatitlán y Villa Canales, donde los estudiantes landivarianos, con un profundo espíritu ignaciano, han asumido el reto de contribuir a la formación de facilitadores judiciales y sumarse a la tarea de instaurar la justicia en todos los rincones del país.

De esta manera los estudiantes de la Universidad Rafael Landívar, están formando a personas facilitadoras judiciales que son líderes naturales de su comunidad, honestas, reconocidas, de prestigio y respeto, quienes voluntariamente, sin interés de remuneración alguna ni beneficios materiales, participan sirviendo a su comunidad.

Son personas con vocación de servicio, no políticos que ejercen en el espacio de su comunidad, barrio o aldea, sin local, sin horario, sin formalidades; no tienen jurisdicción (no juzgan), son informadores, amigables componedores de conflictos interpersonales y en Guatemala están normados por el Decreto 12-2016 “Ley del Servicio Nacional de Facilitadores Judiciales”

A lo largo del país las personas facilitadoras judiciales junto a los jueces de paz constituye el Servicio Nacional de Facilitadores Judiciales -SNFJ-, que permite a estos líderes efectuar seis tipos de actividades: trámites encargados por las autoridades, les remiten casos o situaciones que no pueden resolver, asesoran o aconsejan a las personas sobre sus derechos, las leyes y los procedimientos; si es necesario, acompañan a quienes les piden apoyo; realizan mediaciones si existe un conflicto y, sobre todo, activamente, brindan información cívico-jurídica a través de charlas a la población.

Son un mecanismo preventivo y de solución de conflictos. Por medio de ellos más de 900 mil  personas en condiciones de vulnerabilidad tienen acceso a la justicia. Más de 100 mil personas han recibido información a través de una charla o un consejo oportuno entre 2012 y 2016 en la región.  El SNFJ en Guatemala ha evitado el arribo a los tribunales de 7 043 causas, contribuyendo a descongestionar la actividad de los mismos y a reducir la mora judicial; eso equivale a los casos resueltos durante un año por al menos en 7 Juzgados de paz en el país. Asimismo, han beneficiado con alguno de sus servicios a 138 mil personas en Guatemala desde la creación del servicio.

A mayo de 2017, el SNFJ alcanzó presencia en los 22 departamentos de la República de Guatemala y en 197 municipios operando a través de los jueces de paz.

Sin duda alguna los ideales de Ulpiano pueden hacerse realidad cuando organismos internacionales, poderes del Estado, universidades y líderes comunitarios unen esfuerzos para reforzar el bien común y la sana convivencia, viviendo sin hacer daño a los demás y dando a cada quien lo suyo.

 

Selección de facilitadoras judiciales, Alta Verapaz

Fotografía Patricia Jiménez

Fuente: http://e-revistas.url.edu.gt:1081/ConveRSA/Revista/completo.aspx?wp_param=FB%2blU3gJssoVw9qhbmN6tQ%3d%3d